Agradezco especialmente a mi esposa Mily Fernández Bedrossian, por su compañía incondicional y permanente en todos mis proyectos, y en particular, en este trabajo. A mi padre, el Doctor Eduardo Bedrossian, por la revisión gramatical y por su vida y ejemplo; a Nélida Bedrossian, por su colaboración en muchos aspectos para realizar esta investigación; al Doctor Alberto F. Roldán, por guiarme con paciencia en la dirección de esta tesis; al Rector del Seminario Teológico FIET, el Pastor y Doctor Norberto Saracco por su aliento continuo para capacitarme teológicamente, y por su amistad; a los teólogos René Padilla y Samuel Escobar, redactores del Pacto de Lausana en 1974, que me ayudaron a comprender el “espíritu” de Lausana; al Doctor Hilario Wynarczyk, por sus aportes desde el ámbito de la sociología; al doctor David Roldán, por las valiosas observaciones que realizó en este proyecto, y a Amílcar Matosian, Secretario Ejecutivo del Consejo de Pastores de la Ciudad de Buenos Aires, por la información suministrada

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